Buscar este blog

martes, 12 de abril de 2011

Siempre nos quedará París, aunque exista Disneyland

Que hay algo más que Disneyland en París, eso lo tenemos todos claro, bueno, casi todos. No puedo entender viajar a  Eurodisney y no poner un pie en París, entendiendo por París la ciudad, no el Aeropuerto. Por mucho que viajemos con niños París es una ciudad para todos los públicos.

Visitar Paris con niños

Si piensas visitarlo con los peques de la casa aquí van algunas sugerencias. Lo primero involucrar a los niños en los preparativos, de esta manera estarán mucho más abiertos y expectantes ante las cosas a visitar. Ver juntos  "El Jorobado de Notre Dame"  antes del viaje hará que nuestra visita a la Catedral Parisina, sea toda una aventura para nuestros hijos. Las Gárgolas y la Campana nos estarán esperando, consiguiendo que aquello que los papis queremos ver sea también lo que nuestros hijos quieren disfrutar. Un paseo en Bateaux Mouche es algo increíble para padres e hijos, recorriendo el centro del París por el romántico río Sena y bajando a los pies de la Torre Eiffel.

El que se atreva, tras el paseo tiene que hacer una carrera con sus hijos por los más de 700 escalones de la torre, suena agotador, pero es tremendamente divertido.A la bajada, nada mejor que tumbarse a descansar en los Campos de Marte a disfrutar de la hierba fresca bajo el cielo parisino.
Para recorrer a pie el centro de la ciudad os recomiendo el libro Elsa y Max de paseo por París de Barbara McClintock. En él, dos niños, Elsa y Max, recorren el centro de Paris en su recorrido del cole a casa. Por el camino Max va perdiendo diversos objetos, guantes, bufanda etc que hay que localizar en las maravillosas ilustraciones. Un libro precioso, que además nos permite poder luego recorrer con nuestro hijos el mismo paseo que Elsa y Max hacen en el libro, convirtiéndolo en una fantástica aventura por el centro de la ciudad. Juntos podremos localizar dónde Max perdió los lápices o el gorro consiguiendo evitar el temido ¿no llegamos ya? ¿y dónde vamos ahora? que tan incomodo resulta ya que nuestro paseo será un divertido juego.



El libro puede conseguirse por unos 13€ y convertirse en una inusual pero fantástica guía de París.
Proponer una visitar al Louvre puede sonar a locura y quizá serlo si no nos organizamos bien. Evidentemente, hay que ser conscientes de que un niño en general (dependiendo de la edad y del niño variará) no puede aguantar mucho tiempo en un museo , por lo que lo primero es limitar el tiempo que vamos a dedicar al mismo. Más de una hora puede ser totalmente estresante para todos y convertir la visita en una locura desastrosa. Por lo tanto ajustemos nuestra visita al ritmo de los niños. Hay que incentivar la curiosidad de los niños y motivarlos y estimular su capacidad de observación. Para ello hay multitud de juegos que podemos llevar a cabo y que reforzaran la participación de los niños en nuestra visita. Podemos preparar un plano con las obras que no queremos perdernos y su ubicación dentro del museo y pedirle a nuestro pequeño explorador que nos lleve a cada una de ellas. Evidentemente, encontrar todas las obras indicadas en el plano (nunca más de 10-12) tiene un enorme recompensa, que puede ir desde elegir un regalo en la tienda del museo a disfrutar de un gran helado a la salida. También podemos pedirles que hagan sus propias obras de arte, que dibujen su propia Mona Lisa. Esto los mantendrá entretenidos mientras recorremos la sala y además será un bonito recuerdo de nuestra visita. El famoso juego del veo veo puede ayudarnos a descubrir obras importantes. Si antes se las hemos  mostrado en un libro o en internet, ser capaces de encontrarlas les resultará muy gratificante y se sentirán orgullosos de sus conocimientos. La web del Louvre nos ayuda a crear el plano con las obras que queremos ver y su ubicación, además de aportarnos ideas para las visita en familia. Si además nuestros hijos han visto películas como Barbie y las Tres Mosqueteras, Los Mosqueperros o las Tres mellizas en París, nuestros hijos reconcomerán el palacio del Louvre en su etapa anterior a la actual de Museo, eso sí, sin la pirámide.

Muchas cosas se nos quedan en el tintero de esta fantástica ciudad, pero tampoco podemos saturar a nuestro niños de city. Ahora nos toca saturarnos a nosotros con una buena dosis de Disney y disfrutar de su parque, sus atracciones, sus princesas y sobre todo de la cara que nuestros hijos pongan al ver este mundo de los cuentos a su alcance. A nosotros, siempre nos quedará París, aunque exista  Disneland porque ¿quién no disfruta viendo a sus hijos disfrutar?

No hay comentarios:

Publicar un comentario